martes, agosto 29, 2006

Una mirada



Había determinado que me gustaba pasearme por la calle con una mirada firme.
Tengo entendido que hay personas a las que les gusta mirar con cierta superioridad y pretenden hacer que cualquier otra mirada que se cruce con la suya, se aparte.

Eso es lo que pretendía, buscar a esas personas y no apartar una mirada firme que no teme a la suya, no se doblega.

¿Pretendo darles una lección o quiero ver de lo que soy capaz?
Aunque me gustara, algo me hacía no estar agusto en tales situaciones.

Hoy me he cruzado con una persona que me ha parecido familiar, aunque no la he reconocido. Me ha mirado con un ceño desfruncido, unos ojos vivos y una simpática sonrisa.
Yo tenía la expresión que venía siendo habitual cuando paseo sola; la cabeza un tanto declinada, las cejas ligeramente apretadas y una impresión ausente de sentimientos.

Por un segundo nuestras miradas han permanecido encontradas, y mientras me preguntaba si nos conocíamos de algo, me he sorprendido y he apartado mi mirada.
He sentido que no debía de ponerle una expresión tan fría e insensible, he sentido su mirada sobrecogedora y simpática, y a la vez me he sentido bien, por recibirla, y mal, por no haberlo comprendido antes.

Esa expresión es más fuerte que una firme o de superioridad. Doblega a las impuras y recompensa y reconforta a las tristes, solitarias, inseguras, temerosas y simpáticas.

Quizás aquel chico sólo estaba recordando algún bonito recuerdo o realmente nos conocíamos y se disponía a saludarme, pero me ha dado un bonito regalo y, si nos volvemos a encontrar, me gustaría recompensarle con mi mejor sonrisa.

3 comentarios:

Quasar dijo...

Es cierto, hay mucha gente que se cree que es superior a todo el mundo, y lo único que pretenden es demostrar superiodidad (seguramente más ante ellos mismos que ante los demás, pues la gente que más necesita demostrarlo son los que se sienten más inseguros y temerosos en realidad).
Lo que es extraño es encontrar a gente que te mire sin la menor malicia... sin el menor mensaje subliminal. Una mirada sincera y a la cara... acostumbrado uno a caminar por un mundo de apariencia, es normal que te pille desprevenido... por decirlo de alguna manera.

Ojala éste fuera un mundo en el que lo extraño fuera una mirada desprovista de esa superioridad, ese "desafío por ver quien aparta antes la vista".

...la sociedad obliga a uno a tener que revestirse con armaduras... me ha gustado mucho tu entrada.

Anónimo dijo...

Anda, un blog! xDD

Anónimo dijo...

A mi me gusta mirar a los ojos cuando voy caminando, simplemente porque en los ojos suelo encontrar una expresión, un significado....no sé.

Pero, en cambio, no me gusta el cruce de miradas, aunque no rehullo la de los prepotentes....aunque quizás lo mejor es ignorarlos.